Presentación del blog

   El título de este blog es la suma de los títulos de dos libros preciosos, cuya lectura me marcó, tanto profesional como personalmente. Uno es La atracción del archivo, de Arlette Fargue (Edicions Alfons el Magnànim, Valencia, 1989). El otro es En busca de un pasado de Ronald Frasser (también de Edicions Alfons el Magnànim, València, 1987). Recomiendo su lectura.

   El caso es que hace ya unos años, y por pura casualidad, inicié una búsqueda: la de los documentos que pudieran encontrarse en los archivos del estado sobre mi periodo de estudiante universitaria (1969-1975). Y esta búsqueda me deparó bastantes sorpresas.

   En un día de invierno de 2008, salía yo con mi hermano Elías del Ministerio de Educación en la calle de Alcalá de Madrid y Elías, muy observador desde la infancia, me señaló una pequeña puerta, a la derecha de la enorme puerta principal del ministerio, sobre la que se podía leer, en una placa: “Secretaría General de Instituciones Penitenciarias”. Me propuso Elías que entráramos un momento, ya que un compañero suyo de instituto sabía que su abuelo había sido fusilado en la cárcel pero la familia no conocía en qué cárcel había sido ni en qué fecha. Entramos a preguntar sobre si había algún tipo de procedimiento para hacer esta indagación y nos informaron de que sí: algún miembro de la familia tenía que hacer una instancia solicitando la información sobre el abuelo que tuvieran en Instituciones Penitenciarias . Nos dieron un modelo de instancia: “Anexo III.- Solicitud de Acceso”. Con aquel papel se fue Elías hacia Alicante y yo me volví a Londres, donde trabajaba entonces como profesora de Historia en el Instituto Cañada Blanch. En ningún momento se me ocurrió relacionar aquello con mi historia personal.

   El ocho de agosto de aquel mismo año, tuve que hacer de nuevo alguna gestión en el Ministerio de Educación. Cuando salía, volví a ver la puerta de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y decidí entrar. Pero, esta vez, pregunté por mí. Me dieron de nuevo el modelo de instancia y la rellené allí mismo: “EXPONE: Que precisa consultar los documentos obrantes en archivos del Ministerio del Interior que se especifican más abajo por los siguientes motivos:”. Puse una cruz en la casilla que decía “Por contender datos relativos a mi persona” y más adelante “De acuerdo con todo lo anterior, SOLICITA tener acceso a los siguientes documentos:”.  A mano, escribí aquel día: “copia de todo lo que obre en mi expediente penitenciario” y firmé aquella instancia en “Madrid, a ocho de agosto de 2008”.

   A principios de octubre de aquel mismo año, recibí una carta de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias: “Nos dirigimos a usted, en contestación a su solicitud de fecha 8 de agosto en la que pedía copia de su expediente penitenciario, con el fin de aclarar algunos puntos de la misma. Deberá enviar a esta Secretaría General, bien por correo ordinario o bien a nuestro correo electrónico, con el fin de facilitar la localización de su expediente los siguientes datos: prisiones en las que estuvo y última prisión de la que salió en libertad. Envíe un teléfono de contacto o dirección de correo electrónico para poder localizarla en caso de necesitar concretar algún punto. Esperando su respuesta, reciba un cordial saludo”.

   Así empezó este camino, que después me llevaría al Archivo Histórico Nacional y, más adelante, al Centro de Documentación de la Memoria Histórica de Salamanca. Hoy tengo en mi poder:

  • noventa y cinco páginas fotocopiadas, correspondientes a cuatro expedientes policiales custodiados en el Archivo Histórico Nacional,
  • diecisiete páginas fotocopiadas, relativas a mi paso por la prisión de Granada, custodiadas en el Archivo del Ministerio del Interior y
  • cuarenta y cinco páginas fotocopiadas correspondientes a un expediente del Tribunal de Orden Público (TOP).

   Con este blog, me propongo hacer públicos, por orden cronológico, estos documentos de archivo e invitar a otras personas que participaron en la lucha antifranquista a que inicien su búsqueda personal en los archivos y pongan los documentos obtenidos al alcance de la ciudadanía. Será una manera más de contribuir a recuperar una memoria histórica  muy necesaria para la comprensión de nuestro presente.