“TRIBUNAL DE ORDEN PÚBLICO. SECRETARÍA. Rollo 3265 de 1975. Sumario núm. 1647 de 1975”. Página 10. Más cómo lo recojo en “Como un pulso”.

A la izquierda aparece un membrete con el escudo de España franquista. Bajo él, escrito:

Ministerio de la Gobernación

DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD

JEFATURA SUPERIOR DE POLICÍA

“Granada, 15 de Octubre de 1975

Asunto: Solicitando prórroga estancia esta Jefatura Superior de las detenidas ISABEL ALONSO DÁVILA y (borrado en la fotocopia) y comunicando puesta en libertad de (borrado en la fotocopia).N/Refª Bgdª Reg. Inv. Social R.S. nº 3948.

S/ Refª

Iltmo. señor:

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 del Decreto-Ley 10-75 de 26 de agosto, sobre prevención del terrorismo, tengo el honor de solicitar a V.I. autorización para que se prorrogue la estancia en esta Jefatura Superior de Policía de los detenidos:

ISABEL ALONSO DÁVILA, nacida el 23-11-53 en Salamanca, hija de (borrado en la fotocopia) y de (borrado en la fotocopia), Licenciada en Filosofía y Letras, casada, con domicilio en esta capital, en Barriada La Encina nº 1-7ºD.

(Borrado en la fotocopia), nacida el 23-11-1955 en Carcasone (sic) (Francia), hija de (borrado en la fotocopia) y de (borrado en la fotocopia), soltera, estudiante de Ciencias Exactas, con domicilio en esta capital, Ancha de la Virgen nº 20-4º-izq.

Las mismas se encuentran en esta Dependencia desde las 21 horas y 19,55 horas, respectivamente, del día 10 de los corrientes, y de cuya detención se dió cuenta a su Autoridad en escrito nº 3928 de fecha 13-10-75. (Es el escrito que está recogido en la anterior entrada de este blog).

Las reseñadas, según las manifestaciones de otros implicados y la investigación que al efecto se realiza, aparecen como unas de las responsables de los delitos previstos en el repetido Decreto-ley, considerándose sus declaraciones, y por consiguiente su prórroga de detención, fundamentales e imprescindibles, para llevar a cabo la investigación, que culmine en la desarticulación del grupo extremista en que están encuadradas.

Igualmente se participa a su Autoridad que a las 17,30 horas del día de hoy, ha sido puesto en libertad, por no aparecer de momento, cargos contra el mismo (borrado en la fotocopia), nacido el 13-10-51 en Gandía (Valencia), hijo de (borrado en la fotocopia) y de (borrado en la fotocopia), Médico, casado, con domicilio en Barriada de la Encina nº 1-7-D, de esta capital, y de cuya detención se dió cuenta a V.I. en el escrito que se cita anteriormente.

Dios guarde a V.I. muchos años,

EL JEFE SUPERIOR

P.D. El inspector de servicio

(firma borrada en la fotocopia)

ILTMO. SR. MAGISTRADO JUEZ DEL JUZGADO DE INSTRUCCIÓN NÚMERO DOS.

GRANADA

Aquí tenéis un fragmento de “Como un pulso” en el que recojo la prórroga de la estancia en comisaría:

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es portada_comounpulso.jpg

“Al final del tercer día, Julia tuvo claro que la iban a tener allí más de setenta y dos horas. A ver si no por qué no me han subido a declarar todavía ni una sola vez –pensó– y me tienen en esta pocilga y sin poderme lavar. Quieren que llegue bien degradada al interrogatorio, sucia y maloliente, desanimada y débil. Joder, joder. Seguro que han conseguido que el juez me aplique la Ley Antiterrorista. A mí, militante de un partido que no utiliza la violencia, que está por la reconciliación nacional, por la lucha de masas. Está claro que estos jueces fascistas están al servicio del régimen y de la policía: viva la separación de poderes, joder. Me gustaría tener aquí delante a aquel conferenciante francés, llegado de Bruselas, tan repeinado, con su traje de sastrería cara y su corbata azul europeo, que vino a contarnos a la Facultad lo bueno que sería para España superar el marco del Acuerdo Preferencial de 1970 y caminar hacia la integración plena en el Mercado Común. Así podría ver en esta celda a la estudiante que levantó la mano para hacerle la pregunta obvia, la que todo el mundo estaba pensando y nadie se atrevía a hacer: que si él pensaba que España podría entrar en el Mercado Común siendo una dictadura, cuando los tratados de adhesión decían claramente que sólo Estados de derecho podían ser miembros. En ese momento, el enfado de Julia dentro de la celda, que había ido in crescendo, se amortiguó al recordar la suave mano de Simón descansando sobre la suya cuando se sentó tras hacer la pregunta al funcionario europeo. Pero enseguida volvió a alterarse: Que venga ahora aquí ese francés, tan educadito y tan tranquilito, y que me diga si esto es un Estado de derecho, cuando ni siquiera les bastan las leyes de la dictadura y tienen que ir proclamando estados de excepción cada dos por tres y aplicando leyes antiterroristas a personas que no hemos participado en un acto de violencia en la vida. No hay derecho.  Julia se dio cuenta de que las tres últimas palabras las había dicho en alto y pensó que estaba empezando a perder los nervios.”

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